El Club América está al borde de un colapso deportivo antes de que arranque el Clausura 2026. Lo que prometía ser un torneo de reconstrucción se ha convertido en una pesadilla para la directiva, que ve cómo su estrategia de bajas se desvanece por un problema que nadie quiso anticipar. La afición clama por cambios, pero los jugadores que ya no son útiles se niegan a irse, dejando al equipo en un limbo del que parece imposible salir. 💸
La situación es tan crítica que incluso los planes de André Jardine se ven afectados. El técnico brasileño ya tiene claro quiénes no entran en su esquema, pero el club no puede deshacerse de ellos. Los contratos millonarios firmados en el pasado hoy son una losa que ahoga las finanzas del equipo y bloquea la llegada de refuerzos. La pregunta es clara: ¿cómo salió todo tan mal?
El "secuestro" financiero que paraliza al Nido
El término "secuestro" no es exagerado cuando se habla de lo que vive el América. Según León Lecanda, de ESPN, el club está atrapado por salarios que superan cualquier lógica en la Liga MX. Igor Lichnovsky es el caso más emblemático: con un contrato hasta 2026, el chileno rechazó ofertas de Necaxa, Pachuca y hasta de la MLS porque no quiere bajar su sueldo. Su postura es clara: o le pagan lo mismo o no se mueve.
Pero Lichnovsky no es el único. Víctor Dávila y Rodrigo Aguirre también se aferran a sus privilegios económicos, aunque ya no sean piezas clave. El problema es que sus salarios son inalcanzables para el 80% de los equipos en México. Solo los cuatro grandes podrían asumir esos costos, pero ninguno está dispuesto a rescatar a jugadores que ya no rinden al nivel esperado. El América, sin opciones, se ve obligado a mantenerlos.
Jugadores "borrados" pero con cheques blindados
La consecuencia es devastadora: el América inicia el torneo con plazas de extranjero ocupadas por futbolistas que no entrarán en los planes de Jardine. Esto no solo limita las opciones tácticas, sino que también impide la llegada de refuerzos de jerarquía. Sin ventas, no hay dinero para fichajes, y sin fichajes, el equipo se estanca en un ciclo de mediocridad.
La directiva, encabezada por Santiago Baños, ahora enfrenta el costo de sus propios errores. Los contratos desproporcionados que firmaron en su momento hoy son una trampa. El club se ha convertido en una "jaula de oro", donde los jugadores no quieren irse porque ganan más que en cualquier otro lado. Mientras tanto, la afición exige resultados, pero las soluciones parecen lejanas.
¿Hay salida para las Águilas?
El América necesita actuar rápido si no quiere repetir los errores del pasado. La primera medida debería ser revisar su política salarial para evitar que esto vuelva a ocurrir. También podrían explorar préstamos con opciones de compra, aunque en el mercado mexicano eso es complicado. Lo cierto es que, sin una solución inmediata, el equipo arrancará el torneo con una mochila demasiado pesada.
André Jardine ya lo dijo: "No podemos depender de jugadores que no están comprometidos". Pero mientras la directiva no encuentre la manera de liberar esos contratos, el técnico tendrá que trabajar con lo que hay. La pregunta es si el América podrá sobrevivir a esta crisis o si, por el contrario, se hundirá en su propia trampa financiera.
Datos clave
- Igor Lichnovsky rechazó ofertas de Necaxa, Pachuca y la MLS por no reducir su salario.
- Víctor Dávila y Rodrigo Aguirre también se niegan a bajar sus ingresos, pese a no ser prioritarios.
- El América inicia el Clausura 2026 con plazas de extranjero ocupadas por jugadores "borrados".







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